¡¡Bienvenido/a mi queridísimo lector a la hora que sea que estés leyendo!!
Mi segunda entrada, tal y como dije en la anterior, iba
dedicada al tema de las OPOSICIONES, pero me veo obligada, tras los tristes
acontecimientos sucedidos, a desviar la temática.
NO soy la única que percibe cómo el odio se siembra día a
día. A medida que la sociedad liberal avanza a golpe de pecho, con campañas
progresistas, actividades interculturales acompañadas de foto y titular en
prensa o medidas políticas favorecedoras de la integración de otras
nacionalidades, el miedo de unos es aprovechado por otros para incrementarlo y a
su vez, el racismo y xenofobia. Aumenta el radicalismo y precisamente, si somos
y pertenecemos a un estado de bienestar, además de Europa y organismos
internacionales, existen una serie de normas que no acompañan dichas ideas.
Quiero decir con eso, que no sólo a mí, y a unos cuantos “perroflautas” se nos
ha ocurrido pensar así, que hay leyes hechas por señores y señoras “con corbata”
que lo amparan.
Los actos más simples demuestran cómo se palpa el prejuicio
en la sociedad o se crea, basta con comparar titulares de noticias de actuaciones
negativas, donde veréis que, si la nacionalidad del actor es distinta a la
española, será explicitada. Un titular resalta lo más importante. Ha resaltado
una nacionalidad, ¿qué significa?... Los medios de comunicación, encargados de
entretener e informar, están educando.
De sobra afirmo mi postura en contra de cualquier acto
terrorista, o intención de serlo, y apuesto para los ejecutores la pena máxima
que pudiera existir con el mayor de los daños. Al igual, que a todos aquellos
que cometen infracciones leves/ graves, delitos, estafas, etc., sean de la
nacionalidad que quieran ser, les deseo igual, la pena máxima que pudiera
existir para su caso. Por supuesto. Pero No apuesto por cargarme la raza humana. No apuesto por excluir a nadie. No soy
quién para creerme dueña de la tierra, y si por alguna razón tuviera ese poder,
la primera norma sería no creérselo. Estoy asombrada de cómo los jóvenes tienen
pensamientos tan retrógrados.
Como yo también se ponerme radical quiero decir que, cerrar
fronteras no hará tener mayor seguridad, el peligro puede estar dentro. No
salir de mi casa no hará que mi vida se prolongue, puede existir un peligro
mucho mayor dentro que fuera.
También estoy frustrada porque no creía que fuera necesario
defender mis ideas. Pero lo es, y no me cansaré de hacerlo. También me cansa
que mis ideas se vean justificadas en mi edad o en no haber empezado a
trabajar. Afortunadamente, no todo es gris, pero en esta entrada no veo propio
poner algo en positivo.
Desde los refugiados a los que vienen a trabajar y formar sus
propias familias les hago saber, que hay muchos y muchas que pensamos lo
siguiente:
A todas las redes sociales que defienden la expulsión de refugiados,
generan bulos en contra de otras nacionalidades, por favor, no lo hagan en mi
nombre.
Quienes creen, que mi país tiene un dueño, por favor, cuando
lo digan, que no sea en mi nombre.
A los que creen que una determinada religión ampara los
actos terroristas, cuando lo digan, no lo hagan en mi nombre.