¡¡Bienvenido/a, mi queridísimo lector a la hora que sea que estés leyendo!!
Tras la presentación del blog y familiarizarme un poco con
esta red social, ésta es mi primera entrada oficial en la que voy a comentar
cuáles son mis principales dificultades.
-PARO
Como ya se sabe, poder acceder al mercado laboral con unas
condiciones de calidad parece casi imposible de conseguir, pero si además se
unen las variables, edad (22 años) y experiencia laboral nula… parece que
tenemos un problema.
Los puestos que se ofertan de Trabajador Social, no
comercial, requieren una experiencia mínima, algo que me parece estupendo
siempre y cuando, al menos, hubiera una relación equiparable de puestos para
los que se exija y otros no.
Me resulta imposible alcanzar ese “mínimo de experiencia”
porque no me dan la oportunidad de empezar.
¿Por qué el voluntariado no es visto como experiencia
laboral? Recientemente me comentaron que el asunto está cambiando, la
experiencia es aprender algo con tus funciones, y ¿cómo demuestras que durante
el tiempo ejerciendo de voluntario no aprendes nada? Es imposible, ¿verdad? La
idea es genial, y ojalá, todos los encargados de los procesos de selección de
personal y encargados de realizar entrevistas y todos los actos relacionados
tengan esta idea metida en su cabeza.
- INCERTIDUMBRE Y DECISIONES
Tras toda mi vida sometida, con gusto, a unos horarios y una
estabilidad, llega el momento en el que los días se me hacen eternos. En los
que, continúo estudiando, pero de una manera mucho más independiente, sin
horarios fijos y mayor flexibilidad (si, oposiciones, algo tan grande que es
merecedor de mi segunda entrada). Afortunadamente, y también porque las redes
sociales facilitan el acceso a este tipo de informaciones, las ofertas de
empleo públicas de puestos de mi profesión están en auge, lo que tiene su lado
positivo y negativo. Lo positivo es evidente y no voy a negar que haya
participado en alguna que otra, lo negativo es, el decidir. Ya rechacé
participar en la convocatoria del Puerto de Santa María (Cádiz) a mi parecer,
sin transmitirme confianza de “legalidad”.
El caso es, que pese a estos dos grandes problemas que puedo
tener, a día de hoy, no hay un Dios que elimine mis ganas de empezar y mis
ganas de decidir y si me equivoco bien y si no, pues genial. Mientras tanto, no
podré escribir sobre mi quehacer diario en mi trabajo, pero sí los pasos que
doy para conseguirlo.
http://administracion.gob.es/pag_Home/empleoBecas/empleo/boletinEmpleoPublico.html
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