lunes, 18 de abril de 2016

Dependientes de cuidar

¡¡Bienvenido/a, mi queridísimo lector a la hora que sea que estés leyendo!! 



Tras varias publicaciones me doy cuenta de la complejidad que tiene actualizarlo cada lunes, lo cual me lleva a pensar dos cosas, una, que mi vida puede ser ya demasiado monótona y otra, que no tenga imaginación o experiencia para poner en marcha esta red. Me consuela que por ahora las ideas no me faltan, aunque puede que sí argumentos para desarrollarlas. 

Llevar un número considerable de entradas publicadas me ha hecho reflexionar en que escribo demasiado en negativo, algo que, a pesar de ser innato a la condición del ser humano, tiene el componente extra del “error” práctico de la profesión. Sin embargo, como no quiero que lo anterior sirva de excusa para mi negatividad hoy quiero dedicar mi entrada a la gran labor que realizan las cuidadoras no profesionales. Y lo digo en femenino porque son en su mayoría, las mujeres quienes se encargan de tal tarea. 

Decía la Ley que las prestaciones económicas de cuidados en el entorno familiar (PECEF), iban a ser concedidas de manera excepcional y todos sabemos que no fue así. Pero como no quiero escribir en negativo con respecto a la mala gestión de la ley, voy a desviar drásticamente el tema. 

Para mí, los cuidadores son los olvidados de la dependencia, más aún que la figura del asistente personal (que ya es decir). Creo que es una forma rápida de “quitarse” personas y recursos. Con una prestación miserable, que a veces, sirve milagrosamente como sustento familiar, pese a los recortes sucedidos en los últimos años. 

Qué sucede entonces, pues que las campañas, las sensibilizaciones, las promociones…etc (muy acompañadas del postureo social, lo cual se merece otra entrada ya que en esta no quiero meter nada que sea más o menos negativo)  que van dirigidas a personas cuidadoras son “oídas” por ellas mismas, en su mayoría. Quiero decir, están geniales, porque siempre habrá algunos que no conozcan mucho el tema y empaticen a raíz de dichas actuaciones con la figura del cuidador, y que los que lo son, utilizan tal medio para conseguir un mayor reconocimiento y visibilización en la sociedad. Pero en sí mismas, decirle por ejemplo, a un cuidador que tiene sobrecarga, ¿de qué vale? Entonces, ¿habrá que acompañar todas esas actuaciones con ejecuciones después, no? 

Los Centros de Salud realizan actividades de apoyo a cuidadores no profesionales, algo que está más que bien porque hacer grupos con personas que comparten casi que los mismos intereses acaba siendo casi que un grupo de autoayuda. Pero eso es lo que digo, ese grupo se queda ahí. Luego, esa mujer cuidadora cuando llega a su casa es otro contexto en el que posiblemente no comprendan la gran complejidad de cuidar, la carga psicológica y social que supone. Además, ya no solo es el agotamiento físico o psicológico, también genera dependencia, sobretodo si la persona ha estado como figura de cuidador bastante tiempo. Hay que tener en cuenta, que numerosas horas del día están distribuidas y organizadas para atender las actividades básicas de la persona en situación de dependencia, lo que genera un cierto enganche, haciendo que el cuidador dependa de la persona a la que cuida. En este caso, ante el fallecimiento del dependiente es la persona cuidadora la que tiene un alto riesgo de sufrir un duelo más complicado que el resto de familiares. 

Lo que pretendo con esta entrada es reivindicar el rol del cuidador como una figura súper importante en la dependencia. Como grandes luchadores. Que, aunque exista el riesgo de claudicar, antes de eso, habrán hecho todo lo posible por evitarlo. Aunque la sociedad no comprenda todavía cual es vuestra función, y que con lo fácil que es no lo consideren ni un trabajo, ignorad esas palabras, pues nadie sabe, excepto el que lo vive y el que maneja el tema, lo que es. Y por supuesto, la gran recompensa a nivel personal y satisfacción, el contribuir a una mejor calidad de vida al familiar en situación de dependencia.

lunes, 11 de abril de 2016

Sin APA, también se puede.

¡¡Bienvenido/a, mi queridísimo lector a la hora que sea que estés leyendo!!
 


Tenía ganas de dejarme llevar por letras sin necesidad de estar pendiente si algún autor lo ha mencionado, si alguien ya lo había pensado, en qué página de cual libro… Y realmente, esto es un espacio personal en el que si quiero escribir algo más elaborado no tengo la necesidad de ir mirando si va en cursiva, qué punto va detrás de qué coma… 

Y es que, no es fácil hablar del Trabajo Social sin tener una perspectiva teórica y práctica o sin considerar autores. Caer en el error de que hablar del Trabajo Social no requiere una reflexión previa, o de que el Trabajo Social lo es TODO (como he leído y escuchado recientemente), supone aceptar o equipararse a las habladurías de la sociedad sobre lo que es hacer Trabajo Social. Lejos de pretender complicar el asunto, doy un apunte más. 

Hay quienes consideran que la política no tiene relación alguna con el Trabajo Social, está claro que en todas existe (hablamos de políticas sociales -así como todos esos planes que conocemos- y el trabajo social como el nivel operativo de la misma), pero no todas lo pueden generar. Quiero decir, 

¿Qué relación existe con la profesión y en qué dirección? ¿Qué finalidad tiene dichas políticas sociales?  ¿Solventar situaciones coyunturales/puntuales o generar sociedades autónomas? Reconozco la ambición de ambas preguntas pues son extremos totalmente deseables para quienes deseen la existencia de individuos pasivos o, todo lo contrario. 

Pretendo reflexionar, lejos de querer posicionar a nadie, (puesto que hoy no es el día) que el Trabajo Social es ante todo político. De alguna manera depende de lo que los de arriba tengan pensado. Esto no quita, que quienes lo ejerzamos adoptemos una actitud inmóvil, o la opuesta, de demostrar que, desde nuestro puesto de trabajo (sea el que sea, público o privado) podamos mejorar las directrices a través de los órganos de participación y las vías que disponemos, o inventándolas qué quién sabe, ¡oye!  Entonces, si ante todo es político, un partido que mire por la gente y sobretodo que sea claro y transparente, sea del color que sea, que no cuente argumentos justificativos ante los recortes, y ya ausencias, de derechos que nos pertenecen, seamos del color que seamos, será el que creará una sociedad más equitativa y más justa. Sería bueno mencionar en este contexto la famosa renta básica que tanto revuelo provoca cuando se menciona, pero esto ya son palabras mayores que requieren de una entrada propia. 

Entonces, si las políticas sociales afectan a toda la población, ¿por qué la sociedad no se echa a la calle (más aún) ante el recorte de derechos sociales?
Yo creo que antes era miedo, o la esperanza de que “la cosa cambiará” lo que hacía que la población aguantara. Pero nos han echado encima tantas toneladas de piedras, a golpe de recortes, que parece que la metáfora se hace real porque de alguna manera estamos “atrapados”. ¿Qué pasa entonces?
Que al final, las políticas han conseguido generar sociedades pasivas, sin ninguna motivación, y además dentro de una sociedad en la que la clase media casi está desapareciendo, pese a la existencia de “ricos y pobres” (refiriéndome con “pobres” a la clase obrera mayoritaria en la sociedad), han conseguido la dualidad deseable para todo ""gobernador"" en la clase obrera: el desprecio y mucho prejuicio

Luego también, el conformismo, la pasividad o las comparaciones con épocas anteriores. ¿Qué más hace falta para que la gente se enfade? Al final pasa que sí, que se enfadan, pero nos enfadamos entre nosotros, contra los que reciben un subsidio y sin actuar ante los que roban millones y millones, que adoptamos la posición de “querer lo nuestro” y quitamos oportunidades a otras personas, que quienes tienen dotes de líder alimentan estas ideas entre los que son de fácil convicción o de corta edad, y así se van generando sociedades pasivas. Sociedades radicales que no encajan en esta onda del bienestar y donde, ni por asomo, hay hueco para la profesión. No digo que esto pase ya, ni mucho menos que sea fácil, porque se que hay una gran población activa que lucha contra viento y marea y tsunamis, si hace falta, para evitar que la única raza que existe, la humana, se destruya.

Fin.
 
Conforme he ido escribiendo me he dado cuenta de que parece que culpo a alguien externo de la situación actual al decir “han conseguido”, pero en realidad, lo hemos permitido. Y bueno, no ha sido necesario citar ni referenciar para expresar lo que pienso.