¡¡Bienvenido/a mi queridísimo lector a la hora que sea que
estés leyendo!!
Como dije en mi primera entrada, debía de dedicar una al
tema este de las oposiciones puesto que por ahora es en lo que me muevo. Pero
debido a mi indignación personal tuve que aplazarla.
Y es que, hablar de OPOSICIONES requiere una entrada para
ella solita.
Resulta que, durante los años de carrera hablar sobre salidas
laborales dejaba fuera el término “oposición” hasta el punto de que se
incentivaba más el sector privado y el autoempleo como una potente opción de
futuro. De hecho, sólo hubo un docente quién lo mencionó y, para colmo, de
manera despectiva.
Hace ya unos meses que me adentré en este mundillo y no ha
pasado absolutamente nada con mi persona. Sigo siendo yo, con mis ideas, mis
pensamientos y con ese inconformismo que llevo dentro.
Además de adquirir mayor formación, profundizar en otras
cuestiones, conocer el “postureo” que se mueve y a personas súper buenas y de
una calidad infinita como profesionales, he podido ver, que además de lo dicho,
existen dos tipos de personas: las que están dentro y las que están fuera (a su
vez hay más variables, por supuesto).
Los que están fuera…
He tenido la oportunidad de reunirme con antiguos compañeros
de clase (no amigos) y al ponernos al día noté cierta ironía en su “ah que
bien” cuando comenté que mi situación actual es la de “opositando” y echando
CVS donde se puede.
Parece que existe un rumor hacia aquellos opositores que
consiguen una plaza o un puesto de trabajo, ya sea temporal o fijo, donde se
cree que dejan de luchar por la profesión y que lo que quieren es acomodarse.
Evidentemente, ser fiel a tus principios no va a depender de donde trabajes.
Sin tener nada en contra de ellas por supuesto, no por estar en una asociación
voy a ser más Trabajadora Social o voy a conocer más la realidad social o
luchar más. Formar parte de esta profesión no significa que no quieras tener
una estabilidad económica y laboral, y por supuesto, seguir en tu plan activista
todo lo que quieras.
Luego, en confianza, llega un punto en el que la expresión
“luchar, luchar, luchar” me agobia. Esta genial la movilización y también todo
lo que sea la reivindicación por algo mejor, pero creo que el término luchar
tantas veces lo he oído que me imagino (entre otras cosas) vestida de
guerrillera en mi puesto de trabajo.
Los que están dentro…
En estos mesecillos me ha dado tiempo a analizar a varios
personajes que andan al lado tuya pero que a la misma vez intentan coger otro
camino, el cual no conoces, y llegar antes.
En ese caso, tenemos a esa persona en la que notas un cierto
secretismo a la hora de responder a preguntas tan simples como ¿dónde te
enteraste de la convocatoria? ¿quién te prepara? … Si lo comparamos a una
relación de pareja el silencio es el mismo que hay tras un “tenemos que
hablar”.
Luego está esa persona que aparentemente no se entera de
nada, no estudia nada y luego aprueba con una nota considerable como para no
saber nada. Aunque bueno, creo que estos personajes existen siempre por norma.
Por suerte, tanto fuera como dentro del “mundillo” he
conocido a personas más afines a mis ideas que contrarias, y los personajes
anteriormente descritos son en su minoría. Estoy muy agradecida a las personas
que he ido conociendo y, sobre todo, a las que me han acompañado, porque esto
no para aquí, os lo aseguro desde ya, por lo que puede que nos sigamos viendo y
por supuesto, necesitando vuestro apoyo. Son muchas las oportunidades que se me
han abierto tras comenzar esta andadura y espero seguir abriendo otras y
ayudando, en un futuro, a quienes empiecen como me han ayudado a mí.
Lo que he pretendido resaltar con esta entrada es que las
oposiciones son otra salida laboral que el alumnado debería de conocer desde
que comienza a formarse. Que se profundiza en conocimientos, en formas de
actuar, en metodología y un largo etcétera, al mismo tiempo que conoces a
personas de muy buen fondo que cooperan contigo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario