¡¡Bienvenido/a, mi queridísimo lector a la hora que sea que
estés leyendo!!
Tenía ganas de dejarme llevar por letras sin necesidad de
estar pendiente si algún autor lo ha mencionado, si alguien ya lo había
pensado, en qué página de cual libro… Y realmente, esto es un espacio personal
en el que si quiero escribir algo más elaborado no tengo la necesidad de ir
mirando si va en cursiva, qué punto va detrás de qué coma…
Y es que, no es fácil hablar del Trabajo Social sin tener una
perspectiva teórica y práctica o sin considerar autores. Caer en el error de
que hablar del Trabajo Social no requiere una reflexión previa, o de que el
Trabajo Social lo es TODO (como he leído y escuchado recientemente), supone
aceptar o equipararse a las habladurías de la sociedad sobre lo que es hacer
Trabajo Social. Lejos de pretender complicar el asunto, doy un apunte más.
Hay quienes consideran que la política no tiene relación
alguna con el Trabajo Social, está claro que en todas existe (hablamos de políticas
sociales -así como todos esos planes que conocemos- y el trabajo social como el
nivel operativo de la misma), pero no todas lo pueden generar. Quiero decir,
¿Qué relación existe con la profesión y en qué dirección? ¿Qué finalidad tiene
dichas políticas sociales? ¿Solventar
situaciones coyunturales/puntuales o generar sociedades autónomas? Reconozco la
ambición de ambas preguntas pues son extremos totalmente deseables para quienes
deseen la existencia de individuos pasivos o, todo lo contrario.
Pretendo reflexionar, lejos de querer posicionar a nadie,
(puesto que hoy no es el día) que el Trabajo Social es ante todo político. De
alguna manera depende de lo que los de arriba tengan pensado. Esto no quita,
que quienes lo ejerzamos adoptemos una actitud inmóvil, o la opuesta, de demostrar
que, desde nuestro puesto de trabajo (sea el que sea, público o privado) podamos
mejorar las directrices a través de los órganos de participación y las vías que
disponemos, o inventándolas qué quién sabe, ¡oye! Entonces, si ante todo es político, un
partido que mire por la gente y sobretodo que sea claro y transparente, sea del color que sea, que no cuente
argumentos justificativos ante los recortes, y ya ausencias, de derechos que
nos pertenecen, seamos del color que
seamos, será el que creará una sociedad más equitativa y más justa. Sería
bueno mencionar en este contexto la famosa renta básica que tanto revuelo
provoca cuando se menciona, pero esto ya son palabras mayores que requieren de
una entrada propia.
Entonces, si las políticas sociales afectan a toda la
población, ¿por qué la sociedad no se echa a la calle (más aún) ante el recorte
de derechos sociales?
Yo creo que antes era miedo, o la esperanza de que “la cosa
cambiará” lo que hacía que la población aguantara. Pero nos han echado encima tantas
toneladas de piedras, a golpe de recortes, que parece que la metáfora se hace
real porque de alguna manera estamos “atrapados”. ¿Qué pasa entonces?
Que al final, las políticas han conseguido generar sociedades
pasivas, sin ninguna motivación, y además dentro de una sociedad en la que la
clase media casi está desapareciendo, pese a la existencia de “ricos y pobres”
(refiriéndome con “pobres” a la clase obrera mayoritaria en la sociedad), han
conseguido la dualidad deseable para todo ""gobernador"" en la clase obrera: el
desprecio y mucho prejuicio.
Luego también, el conformismo, la pasividad o las
comparaciones con épocas anteriores. ¿Qué más hace falta para que la gente se
enfade? Al final pasa que sí, que se enfadan, pero nos enfadamos entre
nosotros, contra los que reciben un subsidio y sin actuar ante los que roban
millones y millones, que adoptamos la posición de “querer lo nuestro” y
quitamos oportunidades a otras personas, que quienes tienen dotes de líder
alimentan estas ideas entre los que son de fácil convicción o de corta edad, y
así se van generando sociedades pasivas. Sociedades radicales que no encajan en
esta onda del bienestar y donde, ni por asomo, hay hueco para la profesión. No
digo que esto pase ya, ni mucho menos que sea fácil, porque se que hay una gran
población activa que lucha contra viento y marea y tsunamis, si hace falta,
para evitar que la única raza que existe, la humana, se destruya.
Fin.
Conforme he ido escribiendo me he dado cuenta de que parece
que culpo a alguien externo de la situación actual al decir “han conseguido”,
pero en realidad, lo hemos permitido. Y bueno, no ha sido necesario citar ni
referenciar para expresar lo que pienso.
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