¡¡Bienvenido/a, mi queridísimo lector a la hora que sea que
estés leyendo!!
Después de casi todo un verano sin
dar noticias vuelvo y vengo cargada de nuevos temas en los que quiero expresar
mi opinión personal, por eso, para quiénes se incorporen nuevamente conmigo a
esta especie de “rutina” o para quienes ya me conocen, les quiero comentar el fin
principal de este blog personal, que no es más que el de OPINAR y CONTAR
públicamente las ideas de alguien como yo. Alguien que está atravesando una
mala racha (imagino que al igual que el resto de jóvenes, y no tan jóvenes) que
no encuentra un trabajo pero sí muchas puertas cerradas. ¡Algo encuentro! De
ahí a que se titule como tal, porque además de ser un espacio íntimo a la vez
que público, reflejo que no todo lo que hay detrás del Trabajo Social son
filantropías o búsqueda de problemas. Lo que sí que hay son indignaciones y
creo que es inevitable no mencionarlas y más en la situación en la que nos
encontramos.
Pero bueno, hoy voy suave, que
quiero comenzar y como decía, tras un verano vuelvo a comentar y creo que la
mejor manera va a ser hablando de mí misma.
En el ámbito laboral, he
realizado dos entrevistas de trabajo, una de ellas gracias a los programas de
prácticas en empresa (EPES) y otra, que me llamaron del SAE para la cárcel, un
contrato temporal.
(Hago un paréntesis para
recomendar a todos aquellos que reunáis los requisitos os inscribáis en los
programas de prácticas en empresa porque a fin de cuentas te llaman. Me han
llamado 3 veces para ser más exactos, pero sólo para 1 de ellas hice la entrevista.
De cualquier modo, os animo, porque tampoco hay que cerrarse puertas)
Bueno, el proceso en sí de ambas
entrevistas fue muy distinto. La primera (EPES), fue súper amena, jijí-jajá… y
la segunda, (cárcel), fue un poco más “durilla” pero bueno.
Evidentemente de ninguna de ellas
me llamaron para un final feliz, aunque sí para decirme que al no tener
experiencia laboral no me podían llamar, que por puntuación estaba la segunda
pero que no habrían podido (en este caso, para la cárcel).
No voy a cuestionar los criterios
de selección de cada entidad, ni a menospreciar a quien tenga un puesto o no,
sólo digo que, si la principal barrera es esa, nunca podré superarla porque
tampoco puedo.
Luego también está la otra parte,
una joven mayor de 30 años cargada de formación (y algo de experiencia, además)
con la que mantuve una conversación profunda sobre el tema laboral y esas
cosillas. Ella decía que ojalá estuviera
en mi situación. Y es que, a fin de cuentas, nunca llueve a gusto de todos,
y lo que hoy parece negro, mañana serán risas acompañadas de “que tonta era”. Esta
conversación fue gracias al taller que realizó el Colegio de Trabajo Social de
Almería, que entre otras cosas además de aprender algo que desconocía, propició
un encuentro con otras personas afines.
Siguiendo con “mi verano”, a
punto de que terminara y viendo que el acceso a cualquier empleo dada de ALTA ha resultado imposible e inaccesible,
me he ido al bando contrario.
NO es la ilusión de mi vida,
porque es la de ejercer como Trabajadora Social y mentiría si dijera que no me
importaría trabajar como tal nunca. Es mentira.
Pero, a pesar de No ser mi
ilusión, sí tengo esa ILUSIÓN de saber que de alguna manera estoy
colaborando/ayudando a alguien y me siento útil, además de una cierta
independencia económica que no me permite grandes lujos, pero ojo, que no
necesito más.
Pero bueno, tras un verano
emocionalmente intenso y de conocerme a mí misma ante situaciones en las que no
tengo el control, he aprendido bastante y aunque me cueste, intento adaptarme a
las circunstancias. He aprendido una gran lección, y es que, con la edad que
tengo y todos los factores contextuales que me rodean, durante este verano he
tocado más fondo que nunca y a la vez, me he sentido la persona más egoísta del
mundo, por centrar mi atención en un trabajo (cosa que no siempre te va a
garantizar esa satisfacción, quién sabe, y si te están “puteando” ya parecerá
que no te “debes” de quejar de algo que por fin has conseguido, es como la
expresión de “¡y encima te quejas!”, pues lo mismo habría que verse en la
situación, ¿no?). Ahora estoy feliz,
agobiada con las oposiciones, pero sí, y cuando pienso en el tiempo perdido
este verano machacándome a mí misma me doy rabia porque sé que hay situaciones peores
y que dentro de lo malo (si es que pudiera medirse lo malo y lo bueno), no todo
es tan negro, ni mucho menos.
Por eso creo que no hay que
condicionar la FELICIDAD o la satisfacción personal a un trabajo o a una
cantidad de dinero por muy abundante que sea (aunque esto quizás me lo piense
jaja), pues son “cosas” a fin de cuentas, temporales.
El círculo más cercano te llena
más que todo eso, así que vamos a mantenerlo para que sea una circunferencia
perfecta, sin lados, todos por igual al mismo nivel.
A modo de conclusión, lo menos
que pretendo es dar una imagen de “llorica” o “quejica”, asumo mi debilidad por
no tener los mecanismos o las habilidades útiles para manejar una situación
estresante, y a la misma vez, medio hacer ver que si alguien se encuentra en mi
situación o similar, pues que siempre hay que mirar hacia delante y que si hoy
no, y mañana tampoco, quizás pasado sí, pero si nos rendimos mañana nos
perdemos el tercer día y sería una pena.
Esto me ha quedado muy “mr. Wonderful” pero en realidad es así.
(Me comprometo a memorizar este "speech" para mis momentos)
Esto es todo por hoy, me
reincorporo los miércoles y para mi siguiente entrada quiero escribir sobre el
ALZHEIMER por ser un tema que está muy presente en mi entorno.
No hay comentarios:
Publicar un comentario