lunes, 30 de mayo de 2016

¡¡Haz ruido, que se oiga!!

¡¡Bienvenido/a, mi queridísimo lector a la hora que sea que estés leyendo!! 



Como cada lunes, y para quien me lea, vengo cargada de ideas que necesito vomitar. 

Y es que, aunque parezca una tontería, esta red social te ayuda a ver y analizar la cotidianidad para conseguir de cada momento un tema que publicar. Según como quieras ejecutarlo siempre te abre las puertas a la reflexión propia, a la organización del pensamiento y la búsqueda de la mejor forma de expresar algo con sencillez, sin discriminar en lectores.  
Y precisamente hoy voy a hablar de algo tan sencillo como es “hablar” y que “te oigan”, me refiero al movimiento social. 

El pasado sábado tuve la oportunidad de asistir a una manifestación pacífica en la que participé como miembro del colectivo de marea naranja acompañando a otros colectivos y partidos políticos. 

A mi juicio, y aseguro que para el de otras personas, la mayor unión de la sociedad se expresa en actos como este, en el que ante un descontento la gente sale a la calle a hacer ruido, siendo algo que me parece muy propio para el momento que estamos viviendo. Pero también creo que no debería de ser motivo de protesta únicamente por parte de los colectivos afectados por las medidas políticas actuales o por partidos contrarios, si no, que toda la población, debería echarse a la calle, porque el que más o el que menos, se ha visto afectado en algo, a no ser que no lo aprecie o que realmente su situación sea mejor. Pero no soy quién para obligar, de hecho, no voy a dar ejemplo, así que respeto a quienes no deciden participar en estos actos.
 
Pero al igual que respeto al que “no se mueve” no veo esta actitud por “sus partes”, y con esto me refiero a algunos de los seguidores de “La Voz de Almería” que expresaron sus ideas en la noticia que reflejaba lo que venimos hablando. 

En realidad, me entristece que haya quienes consideren que esto no sirve para nada o que son unos perros flautas pidiendo trabajo en lo público o prestaciones “al por mayor”. 

Al final ha pasado, como ya dije en anteriores publicaciones, que la política ha generados sociedades pasivas, en las que eches lo que eches siempre habrá un “podría ser peor”. O incluso los medios te muestran imágenes o videos de otros países para que te sientas sumamente privilegiado de vivir donde vives, y con esto, podemos hablar de Venezuela que está muy de moda, por ejemplo.

Y ya para finalizar, quiero decir que además de cantar, bailar y mover globos, se van creando vínculos con los que, antes de conocer, ya sabes que compartes algo. Y los que ya conoces se van fortaleciendo porque son ocasiones para hablar, y en entre cosas, de esa gran final de Champions que hubo.

lunes, 23 de mayo de 2016

¿Cervezas en silencio?

 ¡¡Bienvenido/a, mi queridísimo lector a la hora que sea que estés leyendo!! 

 

 

A mí la cerveza no suele gustarme, de hecho, nunca he acompañado ninguna comida con ella. Pero en ocasiones de “reuniones nocturnas” parece que entra sola y más si hace calor y te la ponen en un vaso recién sacado del congelador.
Y solos también, entran los temas que van surgiendo mientras la bebes.

El pasado sábado noche compartí esos vasos congelados con un grupo de personas, del cual, acababa de conocer a dos.
Surgieron numerosos temas de conversación hasta que llegó el tema político y de ahí nos adentramos en una conversación un tanto extraña para mí, porque creo que sobraba… la forma de vestir. 

La primera crítica fue sobre cómo debían de vestir los grupos políticos, porque “no se puede ir sin traje”. La segunda crítica iba dirigida al resto de la sociedad sobre cómo debía o no debía de vestirse según los eventos y tipos de celebraciones. Y, la tercera, en la que ya me andaba pidiendo la segunda cerveza porque el calor aumentaba, era sobre la vestimenta que había que llevar en una entrevista de trabajo. 

Para que luego digan que en la calle no se aprende… Pero esa noche saqué conclusiones que me dieron hasta pena y más tratándose de gente tan joven. 

A simple vista no parece un problema mayor, que sí, que un grupo de jóvenes tenga sus ciertos prejuicios hacia otras personas en función de su vestimenta. Pero, entre otras cosas, ¿qué podría pasar si estos jóvenes alcanzaran un puesto directivo en sus respectivos trabajaos y dependiera de ellos la contratación (o no) de nuevo personal?
Se antepone la presencia a la validez y cualificación profesional. 

Luego, ¿por qué no procede que un político vaya en vaqueros o camisa? ¿Porque es un sitio serio? ¿Y cuál es la seriedad que tienen a la hora de robar y manipular?    
Entonces, saco otra conclusión que jamás me la había planteado, y es que la ideología política pueda estar condicionada al estilo de sus representantes. 

Que sí, que esto puede parecer una absurdez y quizás, (y ojalá), suceda en la minoría de personas, pero está sucediendo de alguna manera, y encima, ¡vine yo a escucharlo!

No creo en protocolos. Si yo me visto para cualquier evento como me quiera vestir, no es porque proceda, o porque sea lo establecido, es porque para mí es lo que mejor me conviene. Por eso me parece mal que si alguien, sean las razones que sean, se sale de la norma ya no sea “válido”.
En general, me entristeció que a día de hoy, en el que la precariedad laboral es latente, el canon de belleza impuesto (tanto para hombres como para mujeres) es casi imposible, los salarios básicamente van destinados a pagar impuestos y en una mínima parte al ahorro (y afortunados), se condicione a un estilo de vestir, del que se precisa que estos tres apartados mencionados anteriormente estén “a la altura establecida”, la validez profesional de una persona.

A veces me cuesta entender a personas que no piensan como yo y esa noche alguien dijo que “el problema es que pretendemos cambiar la forma de pensar de la otra persona, y en algunas ocasiones, y más cuando ves algo tan claro, te empeñas.
Pero además de ver la parte negativa salí muy reforzada por pensar como pienso. Y hay veces en las que me digo, ¿pensaré así por mi profesión? ¿o por rodearme de quién me rodeo? Y enseguida me contesto con un NO profundo, porque si a día de hoy pensara distinto sería muy infeliz con las barreras que yo misma me pondría. No vería más allá, de este protocolo social de cómo deberían de ser las cosas. 

En estas palabras he querido reflejar sólo un tema de conversación de la noche, pero no fue el único. Por lo que si esas personas llegan a leerlo que no se ofendan porque esto lo podría estar escribiendo las personas de la otra mesa, y quizás, con menos miramiento. Pese a ello, la noche estuvo genial.
Genial porque, también saco otra conclusión y es que nunca subestimes lo que pueda haber detrás de cada cerveza, por lo que propongo repetirlo.