lunes, 16 de mayo de 2016

Postureo social y hacer el bien...



¡¡Bienvenido/a, mi queridísimo lector a la hora que sea que estés leyendo!! 


Tal y como dije la semana pasada en la anterior publicación, voy a dedicar esta entrada al fracaso humanitario que en algunas ocasiones está sucediendo hoy en día, y más aún, acompañado de las redes sociales en las que difundir cualquier mensaje es instantáneo.

Es normal que cuando haces una buena obra se quiera oír la aprobación de los demás y que haya un cierto reconocimiento, pero éste debe de nacer en sí mismo y no provocarlo.


Es cierto que prometí otra foto, pero no he sido capaz de encontrarla, la que sí he encontrado puede resumir, de alguna manera, lo que estoy viendo en algunas situaciones: 

 La foto que tenía intención publicar era similar a esta, pero a la misma vez que le tendían la mano para salvarle la vida, la otra fotografiaba el momento.

 
 
Ya no sé hasta qué punto quién quiere recibir dicha aprobación publica su acción para informar a los demás o para que vean la buena persona que es. Como queriendo demostrar algo, no se si me explico. 
Hay que tratar de mirar el fin y que “hacer el bien o cualquier cosa que sirva para ayudar a los demás o ayudarse” no sea un motivo para incrementar el ego personal.
Pero esto no sólo es para la típica persona que se hecha fotos ante cualquier acto, también, y sobre todo, en la clase política.
Cuantos centros, organismos o cualquier otro tipo de instituciones con fin social son creadas y en su apertura o puesta en funcionamiento aparece el político de turno posando para una fotografía.
Entonces, por esta regla de tres, creo y entiendo que el ser humano puesto en este mundo ha interiorizado esa forma de conducta, de “hacer el bien” + “foto”, lo que viene siendo un postureo total, que ya me empieza a dar repelús. Me da rabia esa forma de actuar, si es que podría llamarse así, titulada con “debatiendo y analizando la situación actual” en un grupo de personas tomando café. Levántate del sillón, conoce y ya luego nos sentamos y tomamos el café, o lo que venga.

Y me digo yo, (que ya me ha pasado más de una vez), con lo bonito que es enterarte de lo que ha conseguido una persona, sus éxitos acompañados de fracasos, al tiempo de conocerla y fliparte totalmente. 

Y al final pasa que se valora y se reconocen los méritos que vemos y se ignoran otros aunque se tengan delante, siendo necesario ver la foto, algo que lo pruebe.
Es así como hoy en día se está viendo el esfuerzo de las personas.

Con esta entrada pongo de manifiesto el asco que me producen las publicaciones de personas que “dan la mano y reciben like”. Ni mucho menos doy una lección de vida de cómo deben de ser las cosas porque no soy quién para hablar de vidas, excepto de la mía. Es una publicación bien cargada porque ya me cabrea esta actitud del reconocimiento.


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