¡¡Bienvenido/a, mi queridísimo lector a la hora que sea que
estés leyendo!!
Lo primero que debo de hacer es disculparme por romper mi
orden semanal de publicación de entradas. Por motivos personales no pude
actualizar el blog el lunes pasado y por eso, es justo que hoy, comience así.
No tener una rutina institucional establecida ha hecho que yo
misma me la plantee y dedique el tiempo de las mañanas al deporte y el de por
las tardes lo alterne entre estudiar (sí, ya dije que las oposiciones seguían
conmigo) y salir. Me agobia la incertidumbre, soy de las que me gusta saber que
haré un viernes estando a lunes. Y es justo esta etapa la que se me escapa de
las manos porque no tengo nada planificado.
Y en medio de esa gran hazaña de rutina, tengo bastante
tiempo para ver la televisión. Siendo de hecho, el tema del que voy a tratar.
Llevo ya dos domingos viendo un programa llamado “Chapuzas Estéticas”
emitido en BeMad TV HD, un nuevo canal de la televisión pública que llevará
tres semanas en emisión.
Básicamente, el programa consiste en una clínica
privada protagonizada por dos cirujanos de alto prestigio que atienden las
demandas de usuarios que han tenido repercusiones negativas de anteriores
operaciones de estética.
De todo lo que he visto, únicamente tres casos se habían
sometido a una intervención quirúrgica por motivos de salud, el resto,
posiblemente diez o doce casos, lo que pretendían era gustar a los demás,
principalmente a sus parejas.
El caso que más me impactó fue el de una mujer, de unos 40
años, que decide someterse a una abdominoplastia tras divorciarse de su marido
para encontrar pareja. Su primera operación no tuvo el resultado que ella
esperaba y aseguraba que lo que más le dolía era ir a la casa de su exmarido a
recoger a sus hijos y ver a la otra
mujer con una barriga “sin excesos”. Los resultados de la primera fueron catastróficos,
infecciones, cicatrices en abundancia… y aun así, decía que su principal
problema era que no podía encontrar pareja.
Yo flipo, en ningún momento piensan en sí mismos. Anteponen
gustar a los demás como forma de gustarse a sí mismos. Entiendo que pueda
condicionar la seguridad en uno mismo, pero de ahí a someterse a intervenciones
quirúrgicas me parece totalmente excesivo. Por supuesto también hay que ver el
contexto de cada situación, pero lo bueno del programa es, que te cuenta un
poco la vida de cada paciente tanto en primera persona como de la mano de su
pareja, amistades, etc. Y más o menos se intuye quién se ha enganchado del
quirófano y quién lo necesita.
Mirando un poco más allá de lo que pretende hacer llegar el
programa, (aparte de ver como los americanos se operan como si compraran pipas
o saciar el morbo de la gente curiosa), es que la audiencia reflexione. Que se
pare a ver hasta qué punto llega el ser humano para alcanzar ese famoso canon
de belleza. Una belleza en muchas ocasiones inalcanzables. Una belleza que no
es natural, no nace en sí misma, ni siquiera en su interior, sino que depende
de un físico, un físico que si no tienes te lo imponen.
Por supuesto cada cual es libre de hacer y deshacer a su
antojo, ni pretendo posicionarme en contra de las operaciones estéticas. Pero
sí a la obsesión y las actitudes camicace. No es normal ver hasta qué punto se
puede llegar. Y en este sentido, la televisión hace mucho daño, por no decir Telecinco
directamente.
Existe esa forma de juzgar a los demás en base al físico y se puede hacer muy cuesta arriba para quienes no
tengan la fortaleza que otros podrían tener.
Entonces quizás, desde las edades más tempranas y sobretodo,
con la implicación de las figuras de referencia, debería de existir una
educación lejos de la superficialidad o el materialismo. Ya se han conseguido
algunos apuntes como que dejen de ser tan estrictos en las tallas de las
pasarelas, pero queda mucho camino. Y donde más se debería prestar especial atención
es en la adolescencia, en esa etapa cargada de energía donde se quiere tener
popularidad en amistades y amores, pero que a la misma vez la debilidad es muy
fuerte.
En definitiva, la Televisión sirve para entretner y no debería enseñar,
pero al final lo está haciendo. Las modas cambian, pero es eso, una tendencia
que se lleva y luego pasa a la historia. Pero el cuerpo no es una moda, aunque
puedas cambiarlo de alguna manera. Y este programa te hace ver como personas
han “puesto” su cuerpo a la moda del momento y ya no encaja en la actualidad.
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