lunes, 9 de mayo de 2016

¿Libertad mediática?



¡¡Bienvenido/a, mi queridísimo lector a la hora que sea que estés leyendo!! 

 


Tenía pensado dedicar esta entrada del blog al “postureo social” del que me estoy percatando en estas últimas semanas. Es algo que siempre ha existido, pero ahora me toca de cerca y me da la oportunidad de ver mejor lo miserable que es la condición humana. Y en base a esto, siempre hay una imagen que se me viene a la cabeza cuando me refiero a este tema y quizás también la hayan visto, la de una persona ahogándose y mientras que una mano socorre, otra está con el móvil en la mano.
Pero como hoy no voy a dedicar mi entrada al postureo social, me comprometo a buscar esa imagen y hacer la siguiente publicación sobre dicho tema. 

Hoy quiero hablar de los medios de comunicación y su cuestionada libertad de prensa. Y es que, en estos tiempos que corren de incertidumbre política a algunos ya se le han visto el plumero más de la cuenta. 

Son muy numerosas las críticas y acusaciones a determinados partidos políticos, sin luego, informar sobre si esas acusaciones son realmente ciertas o falsas. 

Por mi parte, sólo me producen cierta rabia determinados telediarios, pero luego tengo las benditas redes sociales para buscar información de diferentes fuentes y ya por lo menos, me creo o cuestiono la información que quiero, pero teniendo diferentes argumentaciones, no solo unas pocas.
Pero, ¿qué pasa con aquellas personas que no puedan acceder a otras fuentes de información?
Pasa que el poder político-mediático está generando influencias de voto en aquellas que no tengan la facilidad de acceso a redes sociales u otras vías.

Entonces, ya no solo influencian en el voto, sino que también son alimentados y cargados de información negativa (supuestamente) hacia otros partidos.
El problema es grave y más de lo que parece o lo de lo que yo pueda decir.
Luego intentas desmontar un argumento mediático y es casi imposible con palabras. Principalmente me refiero a personas mayores (no muy amantes de la tecnología o de la lectura en prensa) y a las edades más jóvenes o adolescentes (influenciadas, en parte, por sus figuras de referencia).

Y en medio de todo esto, demos las gracias al avance de las redes sociales y a la velocidad en la que la información es compartida. No somos conscientes, por esa parte, de la suerte que tenemos. Que el poder de informarse es nuestro y el derecho de decidir cómo quieres hacerlo también lo es, y ésta es la forma de romper con las influencias, vengan de donde vengan.

Por eso, quiero poner un ejemplo de tantos, pero que en este caso fue muy sonado y en mi alrededor también. Se trata de la publicación de Facebook de Ada Colau (20.4.16) ante la supuesta “prohibición de pantallas para seguir la selección española en la Eurocopa” que emitieron los medios, siendo su respuesta la siguiente:

Hoy hemos anunciado la creación de 847 nuevas plazas públicas de guardería. Antes de ayer la reserva de siete solares municipales para la construcción de 530 pisos de alquiler social. Las dos cosas responden a necesidades reales y concretas de los vecinos y vecinas de la ciudad. Pero la noticia del día para la derecha es que “Ada Colau prohibe poner pantallas gigantes para seguir a la selección española en la Eurocopa”. A ver si queda claro: ni he prohibido nada ni tengo nada contra la selección española de fútbol. Eso no significa que tengamos que aprobar poner pantallas gigantes en un espacio público juegue quien juegue. Sólo se ha puesto una vez una pantalla gigante para un partido de la selección y fue para algo tan excepcional como la final del mundial del 2010. Tras ese evento los técnicos desaconsejaron repetirlo por motivos de seguridad, pero ya se ha transmitido a las entidades interesadas la posibilidad de hacerlo en un lugar cerrado. PP, C’s y todo su entorno intoxican de nuevo e intentan convertir una decisión de orden público en un “desafío nacionalista”. Que la gente decida quién está creando crispación.
Llegué a la alcaldía con un programa y un propósito: luchar contra las desigualdades en una ciudad que tiene recursos para combatirlas, y para que todos y todas vivamos mejor. En eso estamos centrando todas nuestras energías. 847 familias que hoy no pueden llevar a sus niños y niñas a la guardería pública, podrán hacerlo en los próximos años. 530 familias que no pueden permitirse un alquiler podrán tener un hogar. Esas medidas se han anunciado estos últimos días. Que cada uno se quede con la noticia que considere más importante”

Tal y como dije en mi entrada anterior, tengo más tiempo del que yo quisiera para ver la televisión (esa caja orientada como altar en todos los comedores). Y no hay día que no me indigne con ella y con las formas de dar el telediario. 

Otra vez, vuelvo a escribir en negativo la mayor parte y en positivo sólo una pequeña reseña, pero bueno, no todo lo que hay detrás del trabajo social es filantropía.                
Y con esta entrada he pretendido reflejar mi indignación con los medios televisivos a la misma vez que agradezco la aparición y mejora constante de las redes sociales.


 

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