¡¡Bienvenido/a, mi queridísimo lector a la hora que sea que estés leyendo!!
Tenía pensado dedicar esta entrada del blog al “postureo
social” del que me estoy percatando en estas últimas semanas. Es algo que
siempre ha existido, pero ahora me toca de cerca y me da la oportunidad de ver
mejor lo miserable que es la condición humana. Y en base a esto, siempre hay
una imagen que se me viene a la cabeza cuando me refiero a este tema y quizás
también la hayan visto, la de una persona ahogándose y mientras que una mano
socorre, otra está con el móvil en la mano.
Pero como hoy no voy a dedicar mi entrada al postureo social,
me comprometo a buscar esa imagen y hacer la siguiente publicación sobre dicho
tema.
Hoy quiero hablar de los medios de comunicación y su
cuestionada libertad de prensa. Y es que, en estos tiempos que corren de
incertidumbre política a algunos ya se le han visto el plumero más de la
cuenta.
Son muy numerosas las críticas y acusaciones a determinados
partidos políticos, sin luego, informar sobre si esas acusaciones son realmente
ciertas o falsas.
Por mi parte, sólo me producen cierta rabia determinados
telediarios, pero luego tengo las benditas
redes sociales para buscar información de diferentes fuentes y ya por lo
menos, me creo o cuestiono la información que quiero, pero teniendo diferentes
argumentaciones, no solo unas pocas.
Pero, ¿qué pasa con aquellas personas que no puedan acceder a
otras fuentes de información?
Pasa que el poder político-mediático está generando
influencias de voto en aquellas que no tengan la facilidad de acceso a redes
sociales u otras vías.
Entonces, ya no solo influencian en el voto, sino que también
son alimentados y cargados de información negativa (supuestamente) hacia otros
partidos.
El problema es grave y más de lo que parece o lo de lo que yo
pueda decir.
Luego intentas desmontar un argumento mediático y es casi
imposible con palabras. Principalmente me refiero a personas mayores (no muy
amantes de la tecnología o de la lectura en prensa) y a las edades más jóvenes
o adolescentes (influenciadas, en parte, por sus figuras de referencia).
Y en medio de todo esto, demos las gracias al avance de las
redes sociales y a la velocidad en la que la información es compartida. No
somos conscientes, por esa parte, de la suerte que tenemos. Que el poder de
informarse es nuestro y el derecho de decidir cómo quieres hacerlo también lo
es, y ésta es la forma de romper con las influencias, vengan de donde vengan.
Por eso, quiero poner un ejemplo de tantos, pero que en este
caso fue muy sonado y en mi alrededor también. Se trata de la publicación de Facebook
de Ada Colau (20.4.16) ante la supuesta “prohibición de pantallas para seguir
la selección española en la Eurocopa” que emitieron los medios, siendo su respuesta
la siguiente:
“Hoy hemos anunciado la creación de 847 nuevas plazas
públicas de guardería. Antes de ayer la reserva de siete solares municipales
para la construcción de 530 pisos de alquiler social.
Las dos cosas responden a necesidades reales y concretas de los vecinos y
vecinas de la ciudad. Pero la noticia del día para la derecha es que “Ada Colau
prohibe poner pantallas gigantes para seguir a la selección española en la
Eurocopa”. A ver si queda claro: ni he prohibido nada ni tengo nada contra la
selección española de fútbol. Eso no significa que tengamos que aprobar poner
pantallas gigantes en un espacio público juegue quien juegue. Sólo se ha puesto
una vez una pantalla gigante para un partido de la selección y fue para algo
tan excepcional como la final del mundial del 2010. Tras ese evento los
técnicos desaconsejaron repetirlo por motivos de seguridad, pero ya se ha
transmitido a las entidades interesadas la posibilidad de hacerlo en un lugar
cerrado. PP, C’s y todo su entorno intoxican de nuevo e intentan convertir una
decisión de orden público en un “desafío nacionalista”. Que la gente decida
quién está creando crispación.
Llegué a la alcaldía con un programa y un
propósito: luchar contra las desigualdades en una ciudad que tiene recursos
para combatirlas, y para que todos y todas vivamos mejor. En eso estamos
centrando todas nuestras energías. 847 familias que hoy no pueden llevar a sus
niños y niñas a la guardería pública, podrán hacerlo en los próximos años. 530
familias que no pueden permitirse un alquiler podrán tener un hogar. Esas
medidas se han anunciado estos últimos días. Que cada uno se quede con la noticia
que considere más importante”
Tal y como dije en mi entrada
anterior, tengo más tiempo del que yo quisiera para ver la televisión (esa caja
orientada como altar en todos los comedores). Y no hay día que no me indigne
con ella y con las formas de dar el telediario.
Otra vez, vuelvo a escribir en
negativo la mayor parte y en positivo sólo una pequeña reseña, pero bueno, no
todo lo que hay detrás del trabajo social es filantropía.
Y con esta entrada he pretendido
reflejar mi indignación con los medios televisivos a la misma vez que agradezco
la aparición y mejora constante de las redes sociales.
Llegué a la alcaldía con un programa y un propósito: luchar contra las desigualdades en una ciudad que tiene recursos para combatirlas, y para que todos y todas vivamos mejor. En eso estamos centrando todas nuestras energías. 847 familias que hoy no pueden llevar a sus niños y niñas a la guardería pública, podrán hacerlo en los próximos años. 530 familias que no pueden permitirse un alquiler podrán tener un hogar. Esas medidas se han anunciado estos últimos días. Que cada uno se quede con la noticia que considere más importante”
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